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Festina lente, o cómo ser Artista, músico y persona

Seguramente, cuando se empieza a estudiar un instrumento, nadie puede llegar a pensar si será profesional, de una manera u otra, tanto instrumentista como director, compositor… Piensas en aprender, y sobre todo, disfrutar del instrumento y de la Música. Poco a poco, el resto de formación, experiencia y entorno, tanto del centro de estudios como la agrupación en la que te encuentres, te ayuda y colabora a que vayas tomando un camino más profesional, y a que tomes conciencia de que, tal vez, y con un poco de suerte, puedas llegar a serlo.

El problema se plantea cuando la convicción se convierte en pretensión, y se olvida la verdadera esencia del músico, y la Música se convierte en una herramienta nociva contra compañer@s y amig@s; o peor aun, en contra de uno mismo. La lástima es que algunas posturas atacan y minusvaloran a los compañeros, que se suelen tachar de amateurs, cuando son los verdaderos amantes, los que no faltan a ensayos cuando no vas, los que estudian el papel para la Banda, los que te respetan y te han visto crecer. Debemos considerarnos artistas; desde el músico que se ha jubilado hasta el que está empezando, desde el profesional de casa como el de fuera, puesto que la Música es un arte, y debemos ser personas, músicos y artistas.

Personalmente, he tenido la suerte de compartir y disfrutar de casi todos los compositores de las obras de mi segundo CD “Sounds of The Clarinet”. Pero, al final, e irremediablemente, hay que seguir esforzándose: de hecho, no creo que haya final. Como me comentó un amigo mío recientemente, todo camino cuesta, y puede costar debido a las malas influencias, mala praxis, mayor esfuerzo y competitividad, o simplemente, por la grandeza del objetivo. El camino al éxito, ese éxito que todos buscamos de una manera u otra, desde que empezamos a tomar conciencia de la vida que nos rodea, es áspero, arisco, pero siempre recompensado.

 

Aunque intentar aclarar el futuro, hoy por hoy, es como intentar encajar dos puzzles distintos, a la vez. Mezclar dos ideas con piezas diferentes sin ningún tipo de esperanza en que puedan encajar, pero con la suficiente dosis de resignación en la falta de solución. Con este planteamiento, innecesario es buscar problemas, ni mucho menos, enfermedades. Pero la situaciones de la vida nos llevan a ver la pasta que algunos y algunas suelen estar hechos, y sobre todo, cómo la vileza interior se transforma en actos que, a veces, les parece un pataleo que puede dañar ese futuro que comentamos inicialmente y que cualquier, en su sano juicio, quiere tener, sin querer soportar bofetadas infantiles que nos destruyen en nuestra propia existencia, y desde el ridículo propio.

Seguramente cada uno se encontrará, en su futuro, con todo lo que ha sembrado, (…que el refrán decía que podría recoger “tempestades”), y que no es consciente por esa codicia, tanto personal como económica, que no le deja ver, como si por una persiana rota a pedradas, fuera su única perspectiva visual. El propio propósito de la vida es acercarnos lo más que podamos a otras personas. Una vida aislada es una vida malgastada. Deberíamos estar tendiendo puentes o similares, no tirarnos a los fosos, y menos, si está lleno de cocodrilos.

 

Al final, todo puede traducirse al éxito personal, al profesional, o tal vez, al reconocimiento de los demás. De cualquier manera, siempre acabaré recordando la frase que me decía mi primer profesor de “solfeo” cuando me daba clase: vísteme despacio que tengo prisa, o lo que viene a ser lo mismo, festina lente.

 

por Jose María Santandreu

Profesor y concertista de clarinete

Artista Sanganxa con clarinetes Yamaha

1 comentario en “Festina lente, o cómo ser Artista, músico y persona

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