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Fasolet: la creatividad musical en manos de los más pequeños

Fasolet: la creatividad musical en manos de los más pequeños

FASOLET

¿Desde qué edades pueden comenzar los más pequeños a iniciarse en la música? Ésta es una pregunta que los padres nos hacen muchas veces a profesores y a músicos profesionales y, aunque probablemente no todos coincidamos en una unánime respuesta, es indiscutible que una iniciación musical temprana ofrece muchísimos beneficios en su desarrollo.

La música es un lenguaje innato, es una forma de expresión natural. Éstos son algunos de los pilares básicos sobre los que se asienta la metodología de Fasolet, un sistema integral de enseñanza en el que se potencia, principalmente, la creatividad y la sensibilidad hacia la música. Fasolet parte de la base de que la música puede aprenderse como un lenguaje innato, a partir de la escucha y la imitación. Por eso, iniciarse en edades tempranas (a partir de los 3 años) es ideal para fomentar una actitud positiva hacia la música.

Efasolet redondon la Fundación Sanganxa contamos con la profesora Patricia Moreno, una excelente docente, quien es además la creadora de esta metodología que ya se aplica en más de 50 centros de la Comunidad Valenciana.

“Cuando nosotros aprendimos música, nos enseñaron a leer una partitura, pero nos dejamos una parte muy importante del músico: la creatividad”, comenta. Fasolet pretende romper con esa metodología y llevar el aprendizaje directamente a la práctica.

En las clases, los pequeños trabajan el ritmo, la entonación, la improvisación y la armonía, siempre de una forma lúdica mediante juegos guiados.

Lo fundamental en estas edades es despertar su interés por la música, crear hábitos de escucha y despertar el máximo potencial de los pequeños desde la creatividad y el juego. El estudio teórico o la práctica de un instrumento, más adelante, serán mucho más sencillos si se ha creado una rutina de escucha, un interés y una relación natural con la música.

Si a esto le sumamos que se trata de una actividad ejercitada en grupo, una experiencia colectiva y en la que comparten el disfrute de la música con sus padres, Fasolet es la mejor manera de despertar su curiosidad y fomentar una actitud positiva hacia la música.

Una tarde en la clase de Fasolet

Una clase con Patricia Moreno es un juego. Un juego dirigido en el que se buscan los puntos fuertes de los más pequeños para potenciarlos y así, cuando se acerquen por primera vez al lenguaje musical, tengan los conceptos asimilados. De esta manera, la creatividad, la audición e incluso la improvisación estarán interiorizadas como una forma natural de expresión.

Los conceptos musicales se desarrollan a partir de una canción popular, que se trabaja rítmica, melódicamente, y también en cuanto a fraseo y forma. Y una vez asimilada, ellos mismos son capaces de entender el proceso de composición, conocer qué herramientas necesitan y aventurarse a crear sus propias canciones. “Es un proceso natural en ellos”, comenta Patricia Moreno, por lo que “sin hablar de conceptos teóricos, ellos son capaces de entender el proceso de creación”.

clase fasolet

En Fasolet se realiza también un primer acercamiento a la práctica instrumental. Con la utilización del teclado se trabaja la entonación, el ritmo, el timbre y la motricidad fina. Además, como permite tocar en ensemble, los alumnos son capaces de distinguir dos voces, por lo que la comprensión es mucho más profunda que con los instrumentos melódicos. Pero, sobre todo, introducir el piano sirve como elemento motivador porque, no olvidemos, la motivación y el interés son el primer paso para comenzar unos estudios musicales. Más adelante, continúen o no con su formación musical, habremos inculcado a nuestros hijos un interés y una sensibilidad por la música que les acompañará a lo largo de toda su vida.

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