Envios GRATIS a partir de 199 €
(+34) 96 292 81 43 info@sanganxa.com

Cómo preparar un examen de instrumento

Cómo preparar un examen de instrumento

Se acercan las fechas de los exámenes finales y, más de uno, cuando escucha la temida palabra empieza a temblar. Aunque es cierto que no existen fórmulas mágicas para aprobar, y mucho menos si hablamos de tocar un instrumento, hemos querido preguntar a los profesores para saber de qué manera podemos afrontar mejor un examen para conseguir buenos resultados. Rafa Martínez, profesor de saxofón del Conservatorio Profesional de Música de Villena y asesor pedagógico del Concurso de Jóvenes Intérpretes de La Llosa de Ranes, nos da algunos consejos para estar preparado para esta prueba y en la medida de lo posible, disfrutarla!!!

El estudio

En primer lugar, es importante saber que un examen de instrumento no es comparable, seguramente, a otro tipo de exámenes.

“Tocar un instrumento se puede comparar más con una actividad deportiva, se necesita una cierta forma física y requiere una práctica diaria”

Un alumno que asiste a clase, trabaja y tiene buena actitud tiene el aprobado casi 100% asegurado porque conseguir un buen sonido y un dominio del instrumento vienen dados por una práctica constante.

En el estudio de un instrumento, ya sea para la preparación de un examen o para afrontar una clase semanal, es aconsejable distribuir las horas de trabajo en tres fases diferenciadas:

  1. Una primera parte para la técnica
  2. Otra para los estudios
  3. La última para trabajar el repertorio.

Cada alumno en función de sus necesidades, le dedicará más o menos tiempo a cada una de las fases. 

“Una vez que el trabajo técnico vaya dando resultados, se puede ir quitando un poco de tiempo a la técnica para ir añadiéndoselo progresivamente al estudio”

Recursos como el metrónomo servirán, por ejemplo, para decirnos si hemos ido progresando con la técnica y si hemos tenido una evolución.

“Un metrónomo es el mejor elemento para trabajar la digitación, la velocidad, el control. Es un elemento que no suele gustar, es el chivato que te dice que lo estás haciendo mal, pero realizar el mismo ejercicio a principio y al final de curso puede servir para ver la progresión de nuestro trabajo”.

 

La preparación

Si hemos sido constantes en nuestro día a día, ¿qué podemos plantearnos entonces en la preparación de un examen? Un examen implica no sólo la interpretación de un repertorio, sino conseguir perfeccionar algunos detalles que van más allá de la mera técnica. Es interesante, por ejemplo, conocer el contexto de la pieza que vas a tocar

“Esto requiere que busques información adicional del compositor, buscar grabaciones contrastadas y escuchar distintas versiones, todo ello contribuirá a enriquecer la futura interpretación”

Es recomendable que durante el estudio realices una especie de simulacro del examen, es decir, ponerte en situación y tocar exactamente lo que te van a pedir de arriba a abajo. Si eres de los que se para cuando se equivoca en una nota, es muy probable que el día del examen, por inercia, también te pares. ¿Cómo cambiar eso? Rafa Martínez nos recomienda:

“Hay que estar preparado para el fallo, porque el fallo puede venir. La diferencia está en cómo salgas de él, que no suponga un trauma para ti y que no encadene un error detrás de otro”.

El instrumento

Recuerda que, además de tu preparación, también es importante tener el instrumento preparado para ello. ¿Qué pasaría si estuvieras pensando realizar una carrera y no tuvieras zapatillas de deporte? Lo mismo ocurre en este caso, nuestro instrumento debe estar en buenas condiciones porque, en gran parte, de él dependen nuestros resultados. No lo dejes para el último momento pero ten en cuenta que una revisión periódica en tu taller de confianza te ayudará a mantenerlo en las mejores condiciones para tocar.

Los exámenes son un elemento más de nuestra formación. Seguramente a largo de nuestra carrera profesional pasaremos por muchas situaciones como ésta, por eso enfrentarse a un examen es una forma de acostumbrarse a la presión, a alcanzar metas y a superar objetivos de forma progresiva. Tómatelo como una motivación y recuerda que, aunque estés nervioso, si has trabajado, tendrás los recursos necesarios y conseguirás aplicarlos como tantas otras veces has hecho. ¡Suerte!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

X